El maquillaje siempre ha sido un reflejo de su época… y hoy las ciudades están dictando cómo se verá el makeup del futuro. Tecnología, cultura, sostenibilidad y expresión personal se fusionan para crear una nueva generación de artistas más creativos, conscientes y globales.
En Seicento entendemos que el futuro del maquillaje no solo se aprende, se interpreta. Y las grandes capitales del mundo ya nos están mostrando el camino.
NUEVA YORK: MINIMALISMO SOFISTICADO Y PIEL REAL
En Nueva York, el futuro del maquillaje se inclina hacia la naturalidad elevada: un equilibrio perfecto entre frescura y sofisticación. No se trata de parecer “sin maquillaje”, sino de lograr un acabado tan bien trabajado que la piel luzca impecable, saludable y moderna sin exceso de producto.
La protagonista absoluta es la piel luminosa tipo glass skin. Bases ligeras, correctores estratégicos y técnicas de iluminación que respetan la textura natural. El enfoque está en preparar la piel correctamente —hidratación, capas delgadas y productos de larga duración— para que el resultado sea pulido pero real.
Las cejas definidas pero suaves enmarcan el rostro sin endurecerlo. Se trabaja pelo a pelo, buscando estructura sin rigidez. La tendencia apuesta por realzar las facciones naturales en lugar de transformarlas por completo.
En los ojos y labios dominan los tonos neutros con acentos metálicos sutiles: un delineado fino en plata, un toque dorado en el lagrimal o un brillo satinado que capture la luz de la ciudad. Son detalles pequeños que elevan el look sin sobrecargarlo.
La gran tendencia es clara: menos producto, más técnica. El maquillador del futuro en Nueva York domina la corrección estratégica, el manejo de texturas y el acabado profesional. Es un enfoque donde la piel saludable es protagonista y la habilidad del artista se nota en la perfección del detalle, no en la cantidad de maquillaje aplicado.
Es maquillaje que respira, que se mueve con la persona y que funciona tanto en pasarela como en la vida real. Porque en una ciudad que nunca se detiene, la elegancia está en la precisión.
SEÚL: TECNOLOGÍA, GLOW Y PRECISIÓN
Corea del Sur es sinónimo de innovación y visión futurista en la industria de la belleza. Lo que hoy vemos como tendencia global, muchas veces comenzó en Seúl. Su enfoque no solo transforma la estética, sino también la forma en que entendemos el maquillaje: como una extensión del cuidado de la piel.
Los acabados ultra luminosos son el sello distintivo. La famosa glass skin coreana no busca cobertura pesada, sino una piel hidratada, jugosa y con brillo natural desde dentro. Esto se logra a través de capas ligeras, cushions, esencias y primers hidratantes que preparan la piel antes de aplicar cualquier base.
En cuanto al color, predominan los tonos suaves y etéreos, como rosas translúcidos, duraznos y lavandas, combinados con efectos holográficos o iridiscentes que aportan un toque futurista sin perder delicadeza. Los brillos no son exagerados; son estratégicos y sutiles, diseñados para reflejar la luz con movimiento.
Otro gran avance son los productos híbridos (maquillaje + skincare): bases con protección solar avanzada, tintas con ingredientes calmantes, rubores con activos hidratantes. El maquillaje deja de ser solo decorativo y se convierte en tratamiento. Es belleza funcional, pensada para el ritmo acelerado de las ciudades modernas.
La tendencia apunta hacia un maquillaje inteligente, donde la tecnología, la formulación avanzada y el conocimiento de la piel trabajan juntos. Aquí el artista no solo domina color y técnica, también entiende ingredientes, texturas y cómo interactúan con cada tipo de piel.
El futuro coreano nos enseña que el maquillaje no cubre, potencia. No oculta, ilumina. Y sobre todo, demuestra que la verdadera innovación ocurre cuando el cuidado y la estética caminan de la mano.
TOKIO: CREATIVIDAD SIN LÍMITES
Tokio apuesta por lo experimental, lo disruptivo y lo inesperado. En esta ciudad donde la moda callejera convive con la tecnología de vanguardia, el maquillaje se convierte en una extensión directa de la identidad personal. No hay reglas estrictas: hay propuesta, concepto y actitud.
Los delineados gráficos son protagonistas. Líneas flotantes, cortes asimétricos, formas geométricas y trazos que rompen la estructura clásica del ojo. Aquí el delineador no solo define, diseña. Se convierte en herramienta de arquitectura facial.
Los colores neón también dominan la escena: verdes eléctricos, rosas intensos, naranjas vibrantes y azules ultrabrillantes que evocan las luces de la ciudad. Estos tonos no se aplican de forma tradicional; se integran en bloques de color, contrastes marcados o combinaciones poco convencionales que capturan la mirada al instante.
En cuanto a texturas inesperadas, Tokio explora acabados glossy extremos, aplicaciones con relieve, efectos vinilo, glitter concentrado e incluso elementos tridimensionales. La piel puede mantenerse natural o transformarse completamente según el concepto creativo.
La tendencia aquí es clara: arte facial como identidad urbana. El maquillaje deja de ser solo embellecimiento para convertirse en narrativa visual. Cada look comunica pertenencia, cultura, tribu, inspiración digital o influencia del anime, la moda street y el arte contemporáneo.
Tokio nos enseña que el futuro del maquillaje no siempre será minimalista; también será audaz, conceptual y profundamente cultural. Es creatividad sin miedo, donde el artista no sigue tendencias… las crea.
DUBAI: LUJO FUTURISTA
En Dubái, el futuro del maquillaje se proyecta glamuroso, imponente y absolutamente sofisticado. Es una ciudad donde el lujo, la arquitectura futurista y la elegancia extrema se reflejan también en la estética beauty. Aquí el maquillaje no es discreto: es una declaración de presencia.
Las sombras metálicas son protagonistas indiscutibles. Dorados intensos, bronces pulidos, cobres profundos y tonos champagne que evocan riqueza y modernidad. Los acabados satinados y foil se trabajan con precisión para lograr profundidad y dimensión en la mirada.
La iluminación intensa es estratégica y perfectamente colocada. No se trata solo de brillo, sino de esculpir el rostro con técnica: pómulos elevados, puente de la nariz definido y contornos suaves pero marcados que aportan estructura y elegancia. La piel luce impecable, uniforme y con un acabado pulido de alta cobertura.
Las pestañas protagonistas completan el look. Volumen, longitud y dramatismo cuidadosamente diseñados para enmarcar los ojos. En Dubái, la mirada comunica seguridad, poder y sofisticación.
La tendencia dominante es el impacto visual con sofisticación extrema. Cada elemento está pensado para destacar sin perder armonía. Es un maquillaje que equilibra dramatismo y perfección técnica, ideal para eventos, editoriales y escenarios donde la presencia lo es todo.
Dubái demuestra que el futuro también puede ser maximalista: lujo, precisión y confianza llevados al siguiente nivel.
TENDENCIAS GLOBALES DEL MAKEUP DEL FUTURO
Más allá de lo que sucede en cada ciudad, el makeup del futuro comparte una visión global: innovación con propósito. La industria ya no solo se mueve por estética, sino por conciencia, tecnología y conexión con la identidad individual.
Sostenibilidad y productos eco-friendly
El consumidor actual exige marcas responsables. Envases recargables, fórmulas libres de crueldad animal, ingredientes de origen natural y procesos de producción más limpios ya no son un extra, son una expectativa. El maquillador del futuro deberá conocer qué productos utiliza, su impacto ambiental y cómo comunicar ese valor a sus clientes.
Tecnología aplicada a fórmulas inteligentes
La belleza se cruza con la ciencia. Bases que se adaptan al tono de piel, pigmentos encapsulados que reaccionan a la luz, fórmulas de larga duración más ligeras y productos que integran activos dermatológicos avanzados. La innovación no solo está en el color, sino en la experiencia y el rendimiento.
Inclusión real en tonos y estilos
El futuro del maquillaje es diverso. Más gamas de tonos, respeto por diferentes tipos de piel, rasgos, edades e identidades. La industria evoluciona hacia una representación auténtica donde cada persona puede verse reflejada. Para el artista, esto implica preparación técnica para trabajar con cualquier fototipo y estructura facial.
Maquillaje personalizado según identidad
Se deja atrás el maquillaje estandarizado. Hoy se busca una propuesta adaptada a la personalidad, estilo de vida y objetivos de cada cliente. El artista se convierte en asesor de imagen, entendiendo branding personal, redes sociales y proyección profesional.
En este contexto, el maquillador del futuro no solo domina técnicas. También entiende branding, negocio y tendencias globales. Sabe vender su propuesta, posicionarse en redes, construir comunidad y generar experiencias memorables.
Porque el maquillaje del futuro no se trata solo de cómo se ve… sino de lo que representa.
EL FUTURO EMPIEZA HOY
En Seicento creemos que el maquillaje del futuro no es solo una tendencia que observar, sino una realidad que se construye desde el presente. Cada clase, cada práctica y cada proyecto que realizas es un paso hacia convertirte en un profesional capaz de marcar la diferencia. La preparación, la visión estratégica y la mentalidad emprendedora son las herramientas que te permitirán destacarte en un mundo donde la creatividad se encuentra con la innovación.
Las grandes ciudades pueden inspirar colores, técnicas y estilos, pero el talento real lo construyes tú con disciplina, curiosidad y pasión. Cada trazo, cada elección de color y cada estilo que desarrollas refleja no solo tu técnica, sino tu capacidad de interpretar tendencias, adaptarlas y crear tu propia voz como artista.
El maquillaje del futuro combina arte, tecnología y conciencia, y quienes se formen hoy estarán listos para liderar esa transformación. En Seicento, no solo enseñamos a maquillar: enseñamos a soñar, crear y emprender.
















